
Los gusanos pueden llegar a ser beneficiosos. Las primeras noticias sobre el poder curativo de las larvas de los insectos nos llegan de hace aproximadamente cinco siglos. En las grandes batallas que estaban llenas de muertos y heridos cuyas heridas se iban pudriendo poco a poco y llenándose de gusanos. Se observó que algunos heridos iban mejorando y lograban sobrevivir. Se llegó a ver que los gusanos de las heridas ayudaban a eliminar la infección.
El caso mejor documentado es el de dos soldados que durante la I Guerra Mundial quedaron abandonados en el campo de batalla con heridas muy graves. Los encontraron al cabo de una semana y parece que lograron salvar su vida gracias a la acción benefactora de las larvas sobre las heridas.
La interpretación que se ha hecho de estos efectos terapéuticos es que las larvas tienen el hábito de "masticar" los tejidos infectados o necrosados, dejando a un lado los que están en buen estado. De esta manera, se consigue que desaparezcan las bacterias que dan lugar a la infección manteniendo las heridas limpias.
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